¿Cuánto sabes sobre salud oral? ¡Desmontamos los mitos más famosos!

¡Hoy queremos plantearte un reto! ¿Cuántos mitos puedes desmontar sobre salud oral?

Un mito es, por definición, una narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter heroico. Pero también puede ser un dicho tan redicho que llevamos toda la vida creyendo que es cierto sin siquiera haberlo comprobado.

Los hay de todo tipo, ¿cuántas veces has oído que los humanos solo usamos el 10% de nuestro cerebro? ¿o que un año de perro equivale a siete años humanos? ¿Sabías que tampoco son 3 los Reyes Magos?

El mundo está lleno de mitos. ¡Hoy te retamos a desmontar algunos de los más famosos sobre salud oral!

Tomar chicle puede sustituir al cepillado

Falso

Venga, empezamos con una sencilla. Existen otros muchos mitos en torno al chicle (comer chicle engorda, si te lo tragas se quedará pegado en el estómago…), pero este es uno de los más extendidos.

El chicle sin azúcar, consumido con moderación, no tiene por qué tener un efecto negativo en la salud oral; de hecho, los chicles estimulan la producción de saliva e impiden la proliferación de algunas bacterias.

Eso sí, en ningún caso el chicle puede sustituir al cepillado dental. ¡Que tu aliento esté fresco y mentolado no quiere decir que tus dientes estén limpios!

Hay que cepillarse los dientes inmediatamente después de comer

Falso


Esta afirmación tiene truco. ¿Hay que cepillarse los dientes después de tomar algún alimento? Sí, siempre. Pero… ¿hay que hacerlo inmediatamente después? Esto ya no está tan claro…


Cuando comemos, el pH natural de la boca se desequilibra. La acidez puede reblandecer el esmalte y, si te cepillas en ese momento, puedes favorecer el desgaste dental, especialmente si has consumido alimentos azucarados, ácidos o bebidas carbonatadas.


Te recomendamos que, siempre que sea posible, esperes unos treinta minutos después de comer para cepillarte los dientes. ¡Así evitarás que tu esmalte se vea perjudicado!


Otro consejo: intenta juntar las comidas y evita picar entre horas. Es muy frecuente tomar un tentempié a media tarde y es igual de frecuente no cepillarse los dientes después de hacerlo, porque solo tenemos interiorizado cepillarnos después de las “comidas oficiales”. Al hacer esto le estamos dando ventaja a las bacterias para acumularse y formar placa dental. Si picas entre horas, ¡recuerda cepillarte después!

Las muelas del juicio no tienen ninguna utilidad

Verdadero

¡Es cierto! Las muelas del juicio eran muy útiles hace miles de años. Nuestros antepasados utilizaban estos dientes para cortar palos, arrancar la carne sin cocinar, partir huesos… Hoy en día, no necesitamos este tipo de “habilidades”, porque nuestra dieta y nuestros hábitos son distintos. De hecho, utilizar los dientes como herramienta es una de las principales causas de las facturas dentales.

Por este motivo, en muchos casos las muelas del juicio no llegan a erupcionar. Nuestra estructura facial ha evolucionado a la vez que nuestros hábitos; ahora nuestra mandíbula es más pequeña y, al no tener ninguna utilidad y no ser adaptativo, el gen que determina la presencia de las muelas del juicio está destinado a desaparecer.

Las muelas del juicio siempre deben extraerse

Falso

Pese a lo que te hemos contado antes sobre ellas, no siempre que aparecen las muelas del juicio es necesario extraerlas. En ocasiones los terceros molares erupcionan con normalidad y se integran correctamente en la boca.

Sí deben extraerse cuando, debido a la estrechez del paladar o a la posición de los dientes, quedan retenidas en el hueso maxilar o en la mandíbula y generan dolor.

Por cierto, ¿sabes por qué los terceros molares reciben este nombre? A este tipo de diente se le llama popularmente “muela del juicio” porque aparece en la edad adulta, es decir, cuando tenemos el juicio más desarrollado y mayor capacidad para responsabilizarnos de nuestros actos.

Mojar el cepillo de dientes antes de poner la pasta hace que el cepillado pierda eficacia

Verdadero

 

Puede que te sorprenda, ¡pero esta afirmación no es un mito! Lo de mojar el cepillo antes y después de poner el dentífrico es un mal hábito que aprendemos desde niños.

Aunque no supone un enorme problema ni disminuye radicalmente su eficacia, sí es recomendable no mojarlo antes. Con este gesto lo único que conseguimos es elevar la humedad y generar más espuma y, aunque pueda dar la sensación, ello no implica una mayor limpieza.

 

¿Cuántos mitos has desmentido? Desde nuestra clínica dental en Bilbao siempre ofrecemos consejos de salud e higiene oral a nuestros pacientes para ayudarles a desarrollar buenos hábitos. Si necesitas consejos o ayuda para cuidar tu salud oral, ¡llámanos!

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